
Por aclamación popular, voy a abrir una nueva saga en el blog sobre
anécdotas.
La verdad es que nunca he querido que mi bitácora pareciese un lugar donde sacar los trapos sucios de los TCP´s, ni de los pasajeros, pero entiendo que el contar diferentes situaciones que ocurren a bordo de un avión, humaniza el trabajo de auxiliar de vuelo y ayuda a actuar en determinadas ocasiones, en las que se pueda dar una situación parecida.
Y voy a empezar contando como puede llegar a ser un
vuelo Sevilla-Roma.
Sin ánimo de ofender a nadie, en este viaje tan especial, nos encontramos con una
combinación explosiva: Sevillanos (y andaluces en general)
y Romanos (e italianos en general).
Estos vuelos suelen ser
una pesadilla por las características de los dos tipos de pasajeros:
-
SEVILLANOS (ANDALUCES). Ante todo quiero dejar constancia de que
soy andaluza (y muy orgullosa), y sé de qué hablo.
El problema de este tipo de vuelos para los andaluces es que, por lo general, lo realizan como
primer vuelo de sus vidas. Cuando alguien va a viajar por primera vez piensa en dos ciudades por excelencia (Roma o París).
Es por esto, que a estos pasajeros se les unen una serie de problemas que pueden resultar desesperantes en un avión (
miedo, desconocimiento, agobio), al que se le añade su típica
chulería.
Además, es muy típico encontrar
grupos de adolescentes que van de viaje de fin de curso y, ya os podéis imaginar, ni los profesores pueden con ellos, con lo que se transforma en un descontrol.
Con este tipo de pasajeros te puedes encontrar
diversas situaciones como:
* Personas que
no saben ponerse el cinturón de seguridad. (
Solución: le ayudas)
* Personas que,
aunque saben ponérselo, te piden que se lo pongas tú. (
Solución: Coges el cinturón que se utiliza para la demostración, y le muestras como usarlo)
* Personas mayores (y no tan mayores) que quieren llevar a sus
mascotas de viaje, aunque esté prohibido. Se meten el
perro en el bolso, meten
pajaritos en una caja de cartón. (
Solución: Si lo descubres, avisar al capitán)
* Pasajeros que quieren
beberse todo lo que hay en el bar. Y ya sabemos los peligros del
alcohol en pasajeros. (
Solución: Controlar la ingesta de alcohol y dejar de servirle cuado creamos conveniente)
* Pasajeros que, cuando le das una orden, te sueltan
frases como:
+ "Tú a mí no me mandas, en mi pueblo sólo eres una camarera"
+ "Tú no sabes quién soy yo"
+ "Tú te crees que yo puedo poner mi maleta allí, con las cosas tan importantes que tengo"
+ "El valor de mi maleta es un año de tu sueldo"
+ "Toma mi maleta, pónmela arriba y luego me la traes" (¿
Perdona? Yo no estoy aquí para llevar las maletas de nadie)
Y así, hasta miles de frases que he escuchado. (
Solución: Nunca permitir que te falten el respeto, pero tampoco entrar en un conflicto con el cliente, utilizar las pautas dadas en la
guía de atención al pasajero. En caso de problemas mayores, o de insistencia, avisar al comandante que no permitirá dich actitud por parte de pasajero. Él puede incluso bajar al pasajero del avión)
* En general,
pasajeros irrespetuosos, que
no saben comportarse y, menos aún en una situación donde no tienen el control.
-
ROMANOS (ITALIANOS)
El problema de estos pasajeros es su
mala educación y que les parece muy
barato consumir del servicio de bar a bordo de un avión.
Las
típicas situaciones con estos pasajeros son:
- Que
arrasen con todos los víveres del bar y
se quejen o griten, de manera descontrolada, generando una
ola de apoyo de todos sus compatriotas. (
Solución: Explicar, sin alterarse, que el avión tiene una capacidad limitada para el cátering, y ofrecer que rellenen hojas de sugerencias)
- Pasajeros que
en salidas de emergencias quieren llevar todo su equipaje bajo el asiento y, por más que le explicas que no puede ser, hacen caso omiso. (
Solución: Si no quieren poner su equipaje en los maleteros, cambiarles de asiento. Si tampoco quieren, "obligarles" a hacerlo, amenazando con bajarles del avión que, en último caso se hará)
- Muchos pasajeros que se duermen con las
piernas sacadas a los pasillos y cuando vas a pasar el servicio de bar te los llevas por delante, haciéndoles mucho daño. (
Solución: Explicarles que no pueden dormir así. Si no hacen caso, hacerles daño ;-D)
- Que
ensucien todos los asientos, dejen papeles tirados, metan
piel de fruta en los bolsillos de los asientos. (
Solución: Pedirles amablemente que lo recojan)
- Pasajeros que se duermen o descansan
quitándose los zapatos. (
Solución: Pedirles que se los pongan, por respeto al resto de pasajeros y, además, por seguridad, ya que puede obstruir las salidas de emergencia en caso de una evacuación)
- Pasarse
todo el vuelo llamando al timbre y
pidiendo vasos de agua. (
Solución: Cuando haya sido suficiente, invitarles a que compren una botella)
- Intentar pasar como equipaje de mano
maletas que deben ir en bodega (
Solución: Prohibir la entrada con ellas y bajarlas a bodega)
-
Lentitud exagerada en el embarque (
Solución: Ir agilizándolo, indicando la situación del asiento y donde pueden colocar la maleta)
- Pasajeros que no quieren el
café porque no es como el italiano y se enfadan. (
Solución: No hay)
- Pasajeros que se creen
sex symbols, y no paran de dar la lata (
Solución: Pasar de ellos. No es que se hayan enamorado de ti, es que lo hacen siempre)
En realidad son muchos los auxiliares de vuelo que dejan escapar un suspiro de desagrado cuando ven en su programación este tipo de vuelos. Y es que son
rutas que se hacen eternas, en las que parece que estás
tratando con niños pequeños que nunca salieron de casa sin sus padres.
Y, para que veáis que
estos vuelos atontan no solo a los pasajaeros, os contaré una anécdota (más bien una
metedura de pata) de una
auxiliar de vuelo:
El principal
aeropuerto de Roma es Fiumicino /'fumichino'/.
Pues bien, en un vuelo distendido, no se le ocurrió otra cosa a esta "señorita" que,
al llegar al destino en cuestión, coger el telefonillo y
decir: "Señores pasajeros, bienvenidos a Roma mi chumino". Tras esto,
la TCP fue despedida de su puesto de trabajo, por ordinaria.
Y es que, si queréis llegar alto en el mundo de la aviación,
hay que cuidar lo que se dice y l0 que se hace. Un consejo: Por muy agradables que sean los compañeros, y muy divertido el vuelo,
mide tus palabras y tu forma de actuar, ya que te estás jugando tu futuro.